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domingo, 26 de junio de 2022
«Cuentos», de Augusto Monterroso
domingo, 29 de mayo de 2022
«Introducción al léxico, componente transversal de la lengua», de Battaner y López Ferrero.
Este libro de las autoras Paz Battaner Arias y Carmen López Ferrero, Introducción al léxico, componente transversal de la lengua [1], es un aporte interesante a los estudios léxicos en lengua española. Combina de manera didáctica los estudios anteriores, clásicos, en temas de léxico e incorpora de manera amplia una perspectiva actual de la lexicografía del siglo XXI.
[1] Battaner, P y López Ferrero, C. (2019). Introducción al léxico, componente transversal de la lengua. Madrid: Cátedra.
Juan Post™
Mayo de 2022
jueves, 12 de mayo de 2022
«Nada se opone a la noche», de Delphine de Vigan
Desde mi punto de vista, Nada se opone a la noche, narra la historia de un destino: el destino de Lucile, su protagonista. Considero que el destino de todo ser humano, se crea en el destino o no, forma parte irrenunciablemente de nuestra estructura como personas. Me explico: algunos piensan que el destino está predeterminado (para los religiosos y/o creyentes) y otros que el destino se forja a diario, según nuestras propias decisiones.
Bien, hasta este punto creo que concordamos todos, elijas una u otra opción. Pero lo importante para Lucile no es qué opción elija ella. Lo importante es que Lucile, como muchas personas reales, no tenía nada sobre lo cual apoyarse moralmente para enfrentar la vida, que de por sí es todo un reto. Es decir, Lucile enfrentó la vida a su manera, como la canción de Frank Sinatra. Ella no creía ni en el destino predeterminado ni en destino que se hace día a día. Lucile eligió solventar las dificultades sin un apoyo moral, más que el de ella misma.
Sin duda, desde nuestros escritorios o sofás, cómodos y con una biblioteca personal nutrida, la vida parece fácil, y nos podríamos sentir con autoridad para sermonear a los demás, sean o no personas reales o literarias. Sin embargo, este breve resumen de esta novela de Delphine de Vigan, no pretende eso. Lo que me motiva a escribir sobre Lucile es dar a conocer al público el enfoque que elegí para hablar de esta novela. Este enfoque está basado en el apoyo moral
La falta de apoyo moral de Lucile muchas personas la solventan creyendo en un Dios sobrenatural. Otras personas, en cambio, encuentran ese apoyo moral en un ateísmo intelectual de libro o siendo prácticos ante la vida; es decir, en la filosofía, en los libros de autoayuda, en creer en la realidad del aquí y ahora, en el sentido común o lógica, etc. Pero lo que yo vi en Lucile fue la carencia de todas esas cosas. Ella no era conciente de esa carencia de apoyo moral. Ella simplemente vivió, siguió adelante sin pararse un momento a pensar que si bien la vida presenta una serie de obstáculos, y tiene muchísimas facetas oscuras, necesitamos siempre apoyo moral. Pero ese apoyo moral no la encuentras en una pareja o en un hábito o costumbre. El apoyo moral se encuentra o bien en Dios o en el ateísmo intelectual o práctico. Son las dos únicas vías por las que las personas pueden adquirir el suficiente apoyo moral para enfrentarse a las dificultades de la vida. Hay que elegir una de esas dos opciones. No estoy seguro si se puede elegir ambas a la vez.
Pienso, casi finalizando este resumen, en los personajes Jean Valjean, de la obra Los Miserables y en El Lazarillo de Tormes, personajes que lograron sobrevivir por sí mismos pese a las enormes dificultades que tuvieron a lo largo de sus vidas. No obstante, ellos tenían ese apoyo moral del que careció Lucile: el apoyo moral de Dios, en el caso de Valjean y el apoyo moral del ateísmo intelectual o práctico en el caso del Lazarillo.
Es lo único que puedo decir sobre esta dura novela Nada se opone a la noche y de su protagonista Lucile.
Hay que leer esta novela y reflexionar sobre ella.
De eso se trata la postlectura.
Juan Post™
Mayo de 2022.
viernes, 21 de enero de 2022
Reseña de «Liberalismo», de Ludwig Von Mises
lunes, 29 de noviembre de 2021
«El infinito en un junco»: el origen, presente y futuro de la Biblioteca en Occidente
Antes que nada, lo primero que llama la atención de este libro es su poético título. Afortunadamente, casi al final de esta obra (pp. 358-359), la autora hace una pequeña y breve teoría de los títulos de los libros, la cual puede servir también para explicar el mismo título de este ensayo. Explica en esa parte que hasta antes del XIX los títulos eran escuetos y aburridos, pero es a partir de ese siglo cuando ocurre un cambio, y los autores y las casas editoriales crean o escogen títulos para llamar la atención del lector. Incluso muestra evidencia de ello (p. 359) al presentar una pertinente y larga lista de títulos de libros de diverso tipo en los que, efectivamente, corrobora lo que menciona.
Asimismo, complementa su polifonía de voces con innumerables y diversas referencias relacionadas al tema central; es decir, relacionadas con el origen, presente y futuro de la Biblioteca en Occidente. A propósito de esto último, esta complementación con referencias funciona como actualizador de su discurso y contenido. De entre los muchos ejemplos que se pueden mencionar, son las de alrededor de 23 películas de cine de todos los tiempos que van apareciendo a lo largo del ensayo. También se hace mención de innumerables escritores y directores de cine fallecidos y vivos, y novelas adaptadas a la industria cinematográfica. Aparecen, a su vez, anécdotas o experiencias de todo tipo que le ocurrieron a la autora en sus incursiones a bibliotecas en varios países. Incluso hay crítica literaria dentro de esta obra, con la crítica a la afamada Fahrenheit 451. Actualiza también Vallejo mencionando a otros críticos literarios y ensayistas. Pero, de todas estas actualizaciones, resalta la del mundo del cine por encima de las demás. Esto quizás debido a la popularidad del séptimo arte y porque se cohesiona pertinente y más precisamente al contenido del libro, sin perjuicio de las demás referencias que también colaboran para dar sentido a la obra en su conjunto.
En el transcurrir del libro, hay pinceladas de momentos sublimes y poéticos que ornamentan, al insertarse de forma magistral, su discurso ensayístico, como cuando dice: «Creo que el tatuaje es una supervivencia del pensamiento mágico, el rastro de una fe ancestral en el aura de las palabras» (p. 80).
En cuanto a la disposición o distribución de los componentes anteriormente mencionados (los actualizadores de discurso y contenido), hay dos grandes bloques: Grecia y Roma, con sus respectivos subcapítulos, lo cual es absolutamente normal en cualquier ensayo. Lo que sí llama la atención, en el sentido positivo de la palabra, son las subdivisiones (de cantidad variable) que hay entre los subcapítulos. Éstas subdivisiones están marcadas por números ordinales contínuos tanto en el bloque de Grecia como en el de Roma, y tendrían su razón de ser en el modo fragmentario del discurso en este ensayo. En efecto, aquellos componentes que actualizan el contenido del discurso y contenido aparecen de forma dispersa en cada una de estas subdivisiones. La resultante de esta forma de escritura es un ensayo antistemático o, si se quiere, anticartesiano.
Este análisis de los aspectos formales de El infinito en un junco no puede aspirar a ser medianamente completo si no va acompañado por un recorrido rápido, a grandes rasgos, por los aspectos de fondo o de contenido. Por ello a partir de este punto se hará mención de algunos de los hitos históricos más relevantes.
Esta obra es una gran odisea en el tiempo y en el espacio de la Biblioteca en Occidente. Comienza su periplo en un territorio fuera de Europa, en Alejandría, Egipto. Así, el eurocentrismo queda totalmente descartado, no solo por la cronología y el lugar, sino por los argumentos que la autora defiende en este ensayo.
Fue Alejandro, rey de los macedonios y griegos, un monarca con luces y sombras, quien soñó con una biblioteca que reuniese todo el conocimiento del mundo conocido. Su imperio iba desde Grecia, pasando por Egipto y Oriente Medio, hasta la India. Sin embargo, la muerte le llegó antes al rey y no pudo hacer realidad su sueño, y quedaron sus posesiones a merced de sus generales y oficiales que habían sido casados con princesas extranjeras para consolidar su gran reino. Era pues el sueño del Alejandro hacer de su reino un reino mestizo. Será Ptolomeo, uno de sus generales, de orígenes egipcios pero que no hablaba ese idioma porque había sido aculturado helénico, quien construirá la primera biblioteca de Alejandría.
Este libro, como se ha ido viendo en el presente artículo y más aún para los que lo han leído, está repleto de hitos históricos. Uno de los tantos que menciona Vallejo es la oralidad que aun sin ser un hito específico, sino un proceso histórico, su presencia es importantísima. Así, por medio del mensaje oral se transmiten los relatos para niños y adultos desde tiempos inmemoriales. Pero la difusión del conocimiento mediante la oralidad iba a ser transformada con la invención de los soportes alfabéticos; es decir, de los soportes o formatos aptos para la escritura, desde las tablillas, el papiro, el pergamino y el códice hasta el libro que hoy conocemos. Esta transformación ocurrirá sin desmedro de la oralidad y a favor solo de la escritura, sino que ambas coexistirán. Más adelante se tratará sobre estos nuevos formatos en el mundo antiguo.
Otro de los hitos históricos fue la contribución indirecta de Aristóteles a la Biblioteca de Alejandría, por medio de los seguidores de su escuela tales como Demetrio de Falero y Calímaco de Cirene. A ambos se les debe la invención del oficio de bibliotecario.
Según la autora, el esplendor de Alejandría tiene lugar en el siglo III a.C. Así, pues, era «la ciudad de los placeres y los libros» (Vallejo 2019: 26). De la Biblioteca de Alejandría se puede decir que es la madre de todas las bibliotecas públicas, es decir, de acceso universal, en Occidente.
La preconfiguración del libro moderno ocurrirá en el bloque dedicado a Roma con la creación del lomo del libro y que dio como resultado el códice. Todo esto en gran parte debido al empuje que le dio el cristianismo al libro por su preferencia con este objeto. La clandestinidad de los grupos cristianos (p. 325) en el Imperio Romano favoreció la difusión del formato de libro de bolsillo y se hizo popular entre aquellos primeros cristianos perseguidos por su fe. Su practicidad radicaba en que era fácil de esconder, llevar a cualquier parte y para encontrar cualquier versículo en la lectura de los evangelios o palabra de Jesucristo. Esto lo diferenciaba de la tradición judáica de leer en rollos la Toráh. Favoreció también a la lectura personal y secreta entre estas primeras comunidades de cristianos.
«las bibliotecas, las escuelas y los museos son instituciones frágiles, que no pueden sobrevivir mucho tiempo rodeadas por un entorno de violencia. En mi imaginación, la antigua Alejandría se tiñe de la tristeza de tantas personas mansas, cultas, pacíficas que se sintieron apátridas en su propia ciudad, ante el espanto, ya sin asideros, de los años de fanatismo» (p. 231).
Por último, y a modo de conclusión, como se ha visto, El infinito en un junco es un loable esfuerzo de divulgación, pues tiene muchos ingredientes en forma y contenido. Su autora bebe de las fuentes clásicas los orígenes del libro y las bibliotecas y sitúa a los lectores en la actualidad, mediante sus innumerables referencias de diverso tipo. Una vez asimilado el pasado y el presente, el lector se puede hacer una idea, por sí mismo sin intermediarios, de lo que depará el futuro. Asimismo, se desprende de este ensayo que todo lo que gira alrededor del libro, como objeto difusor de conocimiento, y de las bibliotecas, como centro neurálgico y social, son una red interconectada (p. 402). Por medio de esta gran red es posible que el libro siga funcionando como difusor de conocimiento, gracias a la labor de los bibliotecarios, los clubs de lectura y las personas anónimas que muchas veces son olvidadas pero que hacen posible que esta red siga viva.
Juan Post™
Lima, noviembre de 2021
BIBLIOGRAFÍA CITADA
Adorno, T. (2003). Notas sobre literatura ,Madrid: Akal
Barthes, R. (2007). El placer del texto y Lección inaugural, Madrid: Siglo XXI.
Clarín Cultura. (4 de diciembre de 2020). El inesperado best seller español: la gran historia de los libros. Diario Clarín. Recuperado de https://www.clarin.com/cultura/inesperado-best-seller-espanol-gran-historia-libros_0_PUtQIoqzX.html
Gurmendi, A. (2019). Conflicto Armado en el Perú, Lima: Fondo Editorial de la U. del Pacífico.
Vallejo, I. (2019). El infinito en un junco, Barcelona: Siruela
martes, 16 de noviembre de 2021
El realismo de Chéjov en sus «Cuentos imprescindibles»
«Chéjov sin duda exige una lectura pormenorizada porque sus palabras esconden significados ocultos y profundos, que constituyen lo que algunos críticos y estudiosos llaman "чеховский подтекст" (subtexto de Chéjov). Cuanto más atenta y profunda sea nuestra lectura, mayor será el grado de complicidad con el autor. Es lo que Chéjov demanda para que podamos descifrar ese subtexto según las claves que él mismo proporciona» (p. 572).
«Chéjov era médico e hizo un análisis clínico de la personalidad humana y del orden social imperante. Como si manejara un bisturí abrió las heridas y las dejó abiertas. Hizo un diagnóstico genial, pero no recetó el remedio» (p. 488).
«a finales del siglo XIX y principios del XX con un cambio radical en el orden sociopolítico, donde la aristocracia tradicional se va deteriorando con el levantamiento del proletariado urbano. En el país eslavo, esta nueva clase social nace en 1861 -algo tarde si tenemos en cuenta que este proceso empezó en Europa Occidental apartir del siglo XVIII y había dado sus frutos a mediados del siglo XIX- gracias al decreto del zar Alejandro II en el que queda anulado el derecho a tener siervos cómo propiedad del señor aristócrata» (p. 102).
«el hecho de que la producción literaria del escritor ruso se desarrolle de forma tardía respecto al realismo europeo lleva a algunos autores a afirmar que es posible identificar en sus textos elementos de otras estéticas, en particular, del impresionismo y del simbolismo» (p. 40).
«la vida de los siervos y el pisoteo de su dignidad; el desempeño estacional de un trabajo citadino por los rurícolas; el choque de la benevolencia idealista hacia las otras clases con condiciones estructurales objetivas de la sociedad; la hipocresía y la ineficacia administrativa del régimen zarista; […] la actitud de hombres de diferentes edades y posiciones, frente a la muerte; la vida de los deportados y vagabundos; las miserias de los sirgadores y su explotación por la vanguardia capitalista del Imperio Ruso; la vida de un hombre de ciencia en la Rusia de los zares; la autenticidad del sentimiento religioso y sus repercusiones sociopolíticas» (p. 375).
«Su literatura [de Chéjov] no tiene el afán totalizador de Tolstói; ni rastrea tampoco en las complejidades atormentadas de Dostoievski. Relato a relato, consigue perfilar el rostro auténtico de una Rusia que muestra signos de cambio, pero que todavía sigue en lo familiar y en lo costumbrista, apegada a sus tradiciones y enfermedades seculares» (p. 94).
Leyendo estos relatos, se cae en la cuenta de que sus historias están escenificadas por personajes y temas cotidianos, comúnes. Buenos ejemplos de esto son los relatos La desgracia y Vecinos. En este sentido, estos cuentos son aplicativos, prácticos en la vida diaria. A propósito de esto último, para Yelizarova (1960: 15): «su habilidad para revelar las cosas más simples y ordinarias de manera nueva es un arte singular que le da la categoría de maestro».
Complementando la cotidianidad de los relatos de Chéjov y la cercanía de sus personajes con sus lectores, Del Castillo (2021: 375) agrega que:
«Chéjov se caracteriza por abordar precisamente temáticas cotidianas que, en realidad, y de manera no muy sutil, exteriorizan problemáticas internas y desgracias del ser humano, es decir, lo expone desde lo más interno de sí mismo y lo ubica en sociedades modernas hostiles, aspecto característico del período histórico y de la vida misma».
«Con una intuición psíquica que tiene poca semejanza en la literatura universal, Chéjov, reveló que los factores circundantes de la vida moldean el carácter del hombre, el cual es para él una creación del ambiente, del suelo hogareño, hijo de la tierra, trozo de la naturaleza» (p. 484).
«Observar, elegir y seleccionar fragmentos de la realidad, intuir, asociar. Su frialdad de observador científico y desapasionado, volcado en los detalles cotidianos, le hará desechar cosas inútiles en su laboratorio creativo; despojar, más que añadir y acumular. Su menos será siempre más».
«Los protagonistas de Chéjov son esclavos de la condiciones circundantes. La vida los estropea y los convierte en polvo, como al grano, la piedra de molino. Títeres de la naturaleza y de las condiciones sociales de la vida, que son agitados por los hilos invisibles de allá arriba, y por el vigor de sus apetitos aquí abajo» (p. 483).
Uno de los relatos más duros y en el que la cruda realidad se hace más palpable es Muzhiks (campesinos). Se habla en él de la enfermedad, de la difícil vida en la aldea después de vivir en la gran ciudad, de la servidumbre a los señores anterior a 1861, del ateísmo, del cristianismo, del hambre, de la pobreza y de lo miserables que pueden ser las personas tanto material como moralmente. Dice también Sapoznikow (1967) en referencia a esto último, unido al movimiento artístico del naturalismo, que:
«El objetivo supremo de la estética es la verdad, por desnuda y abominable que sea. El gran autor ruso [Chéjov] dio un cuadro fielmente naturalista y verdadero de la realidad, y en aguda descripción artística se oculta una sincera finalidad ética» (p. 489).
«Si las obras de las literaturas europeas nos gustaban y conmovían nuestro gusto estético y nuestra fantasía, las obras de los escritores rusos nos torturaban, despertaban nuestras conciencias, despertaban el ser humano que llevamos dentro y el amor hacia los pobres y ofendidos» (p. 284).
«Un final supone un corte o un cierre; un blanco o un negro. En este caso, el que lee quiere saber cómo terminará esta historia. Y se encuentra con esta frase, un final perfecto: “Y parecía que faltaba poco para encontrar la solución pero ambos comprendían claramente que el final estaba todavía muy lejos y que lo más complicado y difícil no había hecho más que empezar” [en La dama del perrito]. Hay un efecto, pero no es el esperado. El lenguaje del final de Chéjov, abierto y ambiguo, propone el comienzo del futuro: ni regreso a lo convencional —en la vida, en la mecánica del relato—, ni huida hacia la pasión devoradora —en la vida, en la mecánica del relato. Se cierra el texto sí, pero, como dice el narrador, “el final estaba todavía muy lejos”» (p. 48).
lunes, 8 de noviembre de 2021
«Sapiens»: un cuasiprogresismo en forma de ensayo histórico
DISCLAIMER:
El autor del presente artículo no pretende arremeter contra la ideología del progresismo (también conocida como izquierda liberal-democrática), la cual es considerada válida y necesaria, porque da voz a colectivos y minorías que a veces no son escuchadas por el discurso más conservador. Tampoco se quiere hacer un uso despectivo del término «progresista», como lo suelen hacer los enemigos de dicha ideología con el uso de adjetivos como "progre", "socialconfuso" o "caviar". Lo que sí se pretende aquí es demostrar científicamente, en base a una lectura analítica y comparada de Sapiens, de Yuval Harari, que su pensamiento se aproxima bastante a la doctrina progresista, aunque no del todo. De ahí que se use el prefijo «cuasi» (del latín quasi) para formar el neologismo «cuasiprogresismo». Para tal fin, en consonancia con el propósito de este artículo, se tomará como paradigma del progresismo moderno al expresidente de los EEUU, Barack Obama.
Entre algunos datos biográficos de Harari, nació en 1976 en Kiryat Atta, Israel. Es conocida su orientación homosexual, su veganismo y sus indiscutibles méritos académicos (Phd. en Oxford y es profesor en la universidad de Jerusalén), pero su persona no es objeto de estudio sino su obra. Este autor ha escrito otros ensayos que han sido best sellers como Homo deus (2016) y 21 Lecciones para el siglo XXI (2018).
Llama la atención que entre los medios de comunicación más influyentes como la BBC (2018) lo hayan etiquetado como «Filósofo futurista». Otra razón más, entre muchas, para estudiar su obra.
2. ORÍGENES DEL PROGRESISMO
Antes de entrar de lleno en el libro es imprescindible conocer los inicios del progresismo a nivel histórico, para poder hacer una equivalencia entre esta ideología y el pensamiento vertido en Sapiens, de Harari.
En el siglo XVIII, también conocido como el siglo de la Razón y de las Luces, aparecieron las ideas de progreso y modernización para mejorar la condición humana en general. Es así que en el siglo de la Ilustración (Sánchez 1981), el ser humano es conciente de su papel como único responsable del mundo. Asimismo, estas nuevas ideas de progreso veían a la iglesia cristiana como un obstáculo para llevar a cabo los cambios que propugnaban las ideas progresistas.
Un siglo antes de la Ilustración, en la revolución inglesa del XVII, los terratenientes y las élites urbanas al mando de Oliver Cromwell arrebataron el poder a la monarquía. Cromwell (Paul 1955) más que un revolucionario burgués fue un líder religioso (protestante); es decir, este líder revolucionario, a fin de cuentas, era conservador. Dos años después de su muerte en Inglaterra se volvió a "la normalidad" con la la vuelta del monarca Carlos II al trono en lo que se llamó período de Restauración inglesa (Briggs 1994).
Sin embargo, en las revoluciones de EEUU y Francia del siglo XVIII se acabó con el Antiguo Régimen monárquico dando como resultado la independencia de Inglaterra y la muerte del rey francés Luis XVI, respectivamente. Cabe añadir que tras la derrota de Napoleón, los aliados impusieron la Restauración monárquica en Francia, pero ésta tuvo un período breve de 1814 a 1830.
Para realizar estos cambios profundos en la sociedad se requirió de ingentes recursos económicos. Según Gudynas (2004: 28): «La herencia europea del desarrollo ponía el acento en el crecimiento económico como generador del progreso social y político».
A inicios del siglo XX, Ortega y Gasset (1923, citado en De Haro 2003) criticó el progresismo científico y técnico, que venía del siglo XIX, con el calificativo de «progresismo [...], utopismo son solo y un único "ismo"».
Ante este nuevo escenario de pensamiento político derivado del liberalismo, Michéa (2009) plantea que el progreso moral de la humanidad es interpretado como una forma de multiculturalismo tolerante. Entendiendo tolerancia como respeto y empatía. Así, se puede identificar dos factores que aparecen en la nueva era liberal de Occidente: la tolerancia y la libertad de los individuos. Ambos son características del progresismo moderno.
Otra forma de ver y entender el progresismo es desde la economía (Zibechi 2015: 117-118): «entiendo por progresismo aquellos gobiernos que han intentado cambios en lo que fue el Consenso de Washington, pero nunca aspiraron a trascender el capitalismo en su fase extractiva y financiera». Es decir, todo cambio social es permitido dentro de las reglas de juego que impone el liberalismo económico y democrático. Fuera de ese espectro el progresismo pierde su esencia y adquiere ribetes radicales que podrían convertirse en comunismo. Si bien el progresismo cree en la democracia y el libre comercio, también plantea cambios sustanciales en la sociedad que colisionan con los valores tradicionales del conservadurismo político y social.
De acuerdo con Sousa Santos (2002, citado en Valladares; Castro 2008), el multiculturalismo progresista: «atenúa las diferencias y pugna por que se acepte otra noción de derechos cuyo nivel de abstracción no enmascare las desigualdades, y por unos derechos organizados y concebidos políticamente».
Ya entrados en el siglo XXI, en una entrevista Stiglitz (2020) propone en su libro «Capitalismo progresista» un nuevo contrato social porque se necesita:
«Un nuevo vínculo entre los mercados, el Gobierno y la sociedad civil, donde el mercado va a jugar un papel importante: el capitalismo va a ser parte de la solución, por supuesto no ese tipo de capitalismo sin restricciones asociado al neoliberalismo que ha tenido resultados desastrosos para la sociedad» (eldiario.es 22 de febrero de 2020).
Para solventar esta carencia en la legislación sobre los derechos de los animales, la UNESCO (Valencia 2009) aprobó la Declaración Universal de los Derechos de los animales en 1977 y posteriormente fue aprobada también en la ONU, aunque no es del todo concluyente a la hora de definir dichos derechos. Sin embargo, ha sido un avance notorio a lo que había anteriormente.
En otros estudios, según el centro de Investigaciones Pew Research Center (2014), entre las posiciones liberales (progresistas) se encuentra que:
«... la discriminación racial es el principal motivo por el que mucho negros no pueden progresar en la actualidad; los inmigrantes fortalecen el país con su trabajo duro y sus talentos; una buena diplomacia es la mejor manera de asegurar la paz; las corporaciones obtienen ganancias demasiado grandes; leyes y regulaciones ambientales más estrictas justifican el costo; la homosexualidad debe ser aceptada por la sociedad» (Domínguez 2019).
Así pues, en un primer y rápido acercamiento para definir qué es progresismo, se puede decir que es lo opuesto a conservador y que, obviamente, existe polarización entre ambos. En este punto a veces ocurren confusiones de términos como «progresismo liberal», y «derecha liberal». Esto sucede porque el liberalismo es una doctrina política que abarca la libertad individual y social, y la participación del sector privado en lo económico y cultural, con una reducción de la intervención del Estado. Todo esto lo propone el progresismo, pero los partidos de ideología conservadora o de derecha extraen del liberalismo solo el aspecto económico para sus intereses y descartan los demás aspectos.
Para Obama el tema medioambiental (Sainz 2013) está en los primeros lugares de su agenda. No quedó satisfecho con el desempeño en ese aspecto en su primer gobierno (2008-2012) y se propuso repotenciarlo para su segundo gobierno (2012-2016).
De acuerdo con De la Rasilla (2009), Obama en política exterior se muestra partidario de la no violencia y propone una escalada de desarme nuclear de Rusia, Corea del Norte e Irán. Es así como ha creado una imagen de ser un líder políticamente correcto (Pastor 2009), con un mensaje de esperanza con el que muchos jóvenes se sienten identificados (Pérez 2008).
Por otro lado, el pacifismo de Obama se puso de manifiesto porque fue «elegido para poner fin a los conflictos iniciados por su predecesor (George W. Bush) y no para iniciar nuevos» (Corral 2015: 2). Asimismo, gracias a su interés por estrechar lazos de amistad y cooperación entre el mundo islámico y los EEUU se le concedió el Premio Nobel de la Paz en el año 2009.
A largo de este ensayo, son muchos los lugares donde se puede identificar el pensamiento del autor con la ideología progresista. A continuación, se mostrará una serie de ejemplos representativos al respecto:
4.1 Desplazamiento de la iglesia
4.2 Tendencia a la utopía
Harari en «Sapiens» es utópico, un rasgo común entre los progresistas, al considerar mitos a las leyes, a la justicia, a los derechos humanos y al dinero: «Los sistemas judiciales se sostienen sobre mitos legales comunes [...] porque todos creen en la existencia de leyes, justicia, derechos humanos... y en el dinero que se desembolsa en sus honorarios» (p. 41).
4.3 Ecologismo selectivo
Harari se muestra ecologista, pero su ecologismo es un tanto sui generis: se centra exclusivamente en la extinción de la flora y fauna debido a la presencia del homo sapiens en diversos lugares del mundo. Es decir, su ecologismo es selectivo porque para él el verdadero daño ecológico de los sapiens está en que ha ocasionado la desaparición de ciertas especies de flora y fauna, y no tiene en cuenta otros tipos de daños al medioambiente como la contaminación de las industrias y el efecto invernadero, la contaminación de ríos y lagos por la minería, etc., que perjudica la vida de los humanos. Pareciera como si para Harari el único perjuicio ecológico es la extinción de especies, pero se olvida que también los seres humanos terminan perjudicados por los gobiernos y ciudadanos que no tienen en cuenta la ecología. En ese sentido, el pensamiento de Harari coincide por omisión con Pinchot (Worster 1995, citado en Gudynas 2004: 15) cuando propone que: “el desarrollo y uso de la tierra y todos sus recursos [son] para el permanente beneficio de los hombres”. En otras palabras, si bien la extinción de especies por parte de los sapiens modernos es terrible, también lo es para los propios seres humanos: «Entre los grandes animales del mundo, los únicos supervivientes del diluvio humano serán los propios humanos, y los animales de granja» (p. 92). Aquí se equivoca rotundamente Harari porque si hay un diluvio humano los segundos en desaparecer, después de las especies en peligro de extinción, serán los propios humanos. El desastre será tal que se tendrá que buscar hacer habitable algún planeta cercano para que la humanidad pueda migrar hacia allí.
4.4 Crítica al capitalismo occidental
El autor de «Sapiens» considera que el capitalismo es un mito romántico: «los deseos más apreciados de los habitantes modernos de Occidente están conformados por mitos [...] capitalistas y humanistas que han estado presentes durante siglos» (p. 134). También se muestra crítico con la mentalidad occidental capitalista entre ricos y pobres:
«la jerarquía de ricos y pobres, que ordena que la gente rica viva en barrios separados y más lujosos, que estudien en escuelas separadas y más prestigiosas y que reciban tratamiento médico en instalaciones separadas y mejor equipadas, les parece perfectamente sensata a muchos norteamericanos y europeos» (p. 156).
4.5 Feminismo
Es bastante contundente con esta afirmación: «En todas partes la gente se ha dividido en hombres y mujeres. Y casi en todas partes los hombres han obtenido la mejor tajada» (p. 165) y complementa esta idea con: «El patriarcado ha sido la norma en casi todas las sociedades agrícolas e industriales y ha resistido tenazmente a los cambios políticos, las revoluciones sociales y las transformaciones económicas» (pp. 174-175).
4.6 Pro LGTBI
En este apartado Harari muestra su apoyo a la comunidad LGTBI: «a la madre Naturaleza no le importa si los hombres [del mismo sexo] se sienten sexual y mutuamente atraídos» (p. 167) y, seguidamente añade que «nuestros conceptos de "natural" y "antinatural" no se han tomado de la biología sino de la teología cristiana» (p. 168).
4.7 Xenofobia evolutiva y multiculturalismo
El autor indica, según su punto de vista, el lado oscuro del proceso evolutivo: «La evolución ha convertido a Homo sapiens, como a otros animales sociales, en un ser xenófobo» (p. 219) y, a su vez, es evidente que su postura está a favor del multiculturalismo.
4.8 La democracia ante todo
Si bien la ideología progresista se encuentra dentro del espectro político de la izquierda (democrática y muy cerca al centro político) y pese a su carácter reformista y de cambio, el progresismo cree en el sistema democrático cómo forma de gobierno. Por tanto, se desmarca de ideologías antidemocráticas como el comunismo: «Al igual que las demás religiones, el comunismo también tiene sus Sagradas Escrituras y libros proféticos como, El Capital, de Karl Marx» (p. 254).
4.9 Animalismo
El autor muestra empatía con el sufrimiento que padecen los animales en general: «los mamíferos y las aves poseen una constitución sensorial y emocional compleja. No solo sienten dolor físico, sino que pueden padecer malestar emocional» (pp. 377-378).
4.10 Contra el tradicional concepto de Estado-nación
Harari da argumentos absurdos para destruir el concepto de estado-nación: «La nación es la comunidad imaginada del Estado [...] porque es imposible que [...] todos los miembros de una nación se conozcan unos a otros de la manera en que los aldeanos se conocían en el pasado» (p. 398).
4.11 Cientificista
El autor pone en manos de la ciencia toda la felicidad humana y no tiene en cuenta otros factores fuera de la ciencia como los valores de la compasión, justicia o verdad: «La felicidad duradera proviene solo de la serotonina, dopamina y la oxitocina» (p. 426).
a) Harari es un progresista atípico o cuasiprogresista porque niega la existencia de uno de los pilares fundamentales del progresismo, como son los derechos humanos: «Es fácil aceptar que el Código de Hammurabi era un mito, pero no queremos oír que los derechos humanos sean asimismo un mito» (p. 129-130). Y remata el exabrupto anterior con lo que sigue a continuación: «Los principales mandamientos del humanismo están destinados a proteger la libertad de esta voz interior [la voz de la humanidad] frente a la intrusión o el daño. A estos mandamientos se les conoce colectivamente cómo "derechos humanos"» (p. 257).
b) Por lo expuesto en el apartado 2 y 3, con los orígenes del progresismo y Obama como modelo del progresismo, respectivamente, ha quedado demostrado que el autor de Sapiens tiene muchas coincidencias con lo que se ha expuesto en dichos apartados. Por tanto, rechaza su liberalismo por tener éste raíces cristianas que se confrontan a su ateísmo: «el humanismo liberal santifica a los humanos, no niega la existencia de Dios y, en realidad, se basa en creencias monoteístas. La creencia liberal en la naturaleza libre y sagrada de cada individuo es una herencia directa de la creencia cristiana» (p. 257).
6. CONCLUSIONES
Las coincidencias entre el pensamiento de Harari vertido en su ensayo Sapiens y la ideología progresista han quedado demostradas. No obstante, en el apartado 5 se puede observar que hay discrepancias entre el autor y los puntos a) y b), de dicho apartado, en cuanto a la existencia de los derechos humanos y el innegable carácter cristiano que tuvo el liberalismo en sus orígenes.
Pese a estás discrepancias, que pueden verse como insalvables, el hecho real y demostrado es que la ideología del progresismo como proceso histórico está indiscutiblemente en Sapiens de Harari. Y el rechazo de este autor a lo expuesto en el apartado 5 no tiene sustento histórico ni lógico. Si bien la historia no es una ciencia natural exacta, porque puede modificarse con nuevos hallazgos fósiles o manuscritos, sí puede dar cuenta casi al cien por cien de los procesos que acontecieron en cada etapa de la humanidad.
Por otro lado, la lectura de Sapiens es un recorrido interesante desde la paleontología a la historia moderna. Son destacables los capítulos dedicados a la revolución agrícola y la cognitiva y los fragmentos dónde trata el ADN y el desarrollo genético.
El autor propone al lector una nueva forma de entender y ver el mundo en la actualidad. Toma datos históricos y científicos y lo suma a sus personalísimos puntos de vista. En ese sentido, ya no actúa como un historiador per se, sino como un filósofo que interpreta el pasado y el presente y los modifica. El producto o resultante de todo esto es Sapiens, un ensayo transgresor que va más allá de la historia y la ciencia mezclada con filosofía. Por tanto, la pretensión de este libro no es meramente informativa o cultural, sino que pretende persuadir al lector de acuerdo con el contenido filosófico del mismo.
Finalmente, Sapiens es un libro que se sustenta en la historia para ofrecer una filosofía global de cómo entender el mundo. Esta filosofía puede hacer del lector un lector militante o simplemente un lector observador del trasfondo progresista que hay en él, aunque el autor rechace dos valores fundamentales del progresismo, como son los derechos humanos y el liberalismo. En ese aspecto, el libro es también contradictorio. Lo que sí está claro es que desmarcarse del progresismo y el liberalismo le ha servido a este autor para presentar su mensaje novedoso, aunque desde el presente estudio comparativo que desde aquí se ha hecho se duda de ese contenido innovador que presenta.
En definitiva, Sapiens no es un ensayo al uso, aunque lo parezca, sino que es un discurso político (de ideología cuasiprogresista) que busca persuadir e incorporar nuevos adeptos.
Juan Post™
Lima, noviembre de 2021
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